Si ya te matriculaste en un posgrado o piensas hacerlo pronto, toma en cuenta estos consejos que pueden ayudarte a concluir este importante desafío académico.

1. El estudiante de posgrado debe dialogar con su familia sobre este objetivo. Como vemos, una amenaza para lograr esta meta con éxito es la dedicación del tiempo. El tiempo invertido para estudiar no es poca cosa y si antes de sus estudios pasaba gran tiempo con su familia, es fundamental que justifique y evalué la importancia de este nuevo reto. El deseo de estudiar muchas veces está unido a la motivación por alcanzar mejoras salariales, pero estas no llegaran si los estudios no se terminan de forma satisfactoria.
2. Mucha tranquilidad. El estudiante debe procurar un espacio cómodo por lo que su sistema familiar debe ser un apoyo y no un problema. Antes de seguir un posgrado, probablemente él y su familia hacían¡n muchas cosas juntos. En adelante, no podrá ser así. Sin embargo, que falte alguien físicamente, no quiere decir que no desee estar presente. Hoy los celulares nos acompañan a todos lados y todos puede estar presentes virtualmente. Lo importante es estar enfocados en el objetivo: estudiante y familia.
3. Sí a los cambios. Un programa de posgrado debe verse como una oportunidad para renovar actividades dentro de la familia. Los padres son personas pasajeras en los hijos hasta que estos dejen de ser niños y los padres sean desplazados por sus pares. Es decir, hay que aprovechar estas circunstancias para explorar nuevas experiencias. La felicidad es una experiencia construida, por lo que de nosotros depende de que así sea.
4. Los verdaderos amigos. Este tiempo será quizás el más sacrificado. Pero los más queridos son los incondicionales y ellos estarán de acuerdo con todo lo que te beneficie. Una llamada será suficiente para recibir aliento y tranquilidad cuando los necesitas.
5. Don dinero. Se requiere evaluar las posibilidades de ahorro o la planificación de gastos, para no emprender un objetivo que no se pueda cumplir. Este punto es muy conflictivo cuando hay dependientes, pero es mejor tratarlos con tiempo y señalando las ventajas de lo que ganarán en el futuro con el sacrifico que hacen en el presente.
6. Calidad vs la cantidad. Ya se dijo que los tiempos compartidos con la familia e incluso consigo mismo serán sacrificados, pero hay que ofertar una reingeniería de estos tiempos para que sean cortos, pero de mucha profundidad. El lenguaje debe ser claro y afectivo. Las familias que tienen como fortaleza la comunicación y el afecto, son las que más fácilmente sobrellevan problemas y responsabilidades y son un buen ejemplo para que los hijos cumplan retos en el futuro.
7. Si hay familia, la confianza y el amor debe caminar bien. Si hay felicidad, los estudios fluyen con éxito y los problemas -que nunca faltan- se pueden manejar mejor.
8. Planificación. Todos los miembros de la familia deben saber que serán atendidos, pero en orden. Solo las urgencias no se planifican. De antemano hay que organizar, horarios de trabajo, horarios con cada hijo, así sea una vez a la semana, con la esposa y con la madre o a la inversa si se trata de que la esposa es quien estudia. La organización del tiempo disminuye el estrés y mejora el estudio, como las buenas relaciones y el carácter dentro y fuera de la familia.
9. Mente sana en cuerpo sano. No esta demás señalar que dormir las horas necesarias, tener una dieta equilibrada y en especial hacer ejercicios son factores que favorecen los estudios y las buenas relaciones. El estrés es un acompañante de los estudiantes, pues deben cumplir tareas cada semana. El cortisol es una hormona que tiene impacto negativo sobre la memoria. ¡Cuidado con eso!
