El biodiésel es un combustible alternativo producido a partir de aceites vegetales y se presenta como una opción más limpia frente a los combustibles fósiles porque es biodegradable y reduce las emisiones contaminantes.
En el Perú, su desarrollo se inició en el año 2008 con la instalación de la primera planta de biodiésel, operada por la empresa Heaven Petroleum Operators (HPO). Esta planta, que nació con una capacidad de producción de 120 mil galones diarios, marcó el inicio de la era de los combustibles limpios a gran escala en el país.
El Biofuels Annual (Perú), elaborado por el Departamento de Agricultura de los Estados Unidos, estima en 385 millones de litros el consumo de biodiésel en el país en 2025. Sin embargo, la producción nacional se mantiene en aproximadamente 122 millones de litros, lo que evidencia una brecha significativa entre ambos niveles. Esta situación obliga al país a depender de importaciones, principalmente desde Argentina y Estados Unidos.
Panorama y retos
La producción nacional de biodiésel es limitada debido a factores como el alto costo de producción y la disponibilidad de materia prima, basada principalmente en aceite de palma. Aunque el país cuenta con plantas suficientes, muchas operan por debajo de su capacidad debido a las condiciones de mercado y a la competencia con un biodiésel importado más barato.
El uso de biodiésel está regulado por un mandato de mezcla obligatoria de 5% (B5) en el diésel, y su consumo está impulsado por la demanda del sector transporte. Sin embargo, aún hay muchos retos por superar. El informe señala que el desarrollo e implementación de políticas en el sector de los biocombustibles se han estancado durante más de una década. Como resultado, nuestro país no ha aprovechado plenamente los importantes beneficios que ofrecen los biocombustibles para mitigar el cambio climático y disminuir las toxinas atmosféricas y las partículas contaminantes, efectos que se han acentuado con el tiempo.
“La legislación que estableció las proporciones de mezcla actuales se promulgó hace casi dos décadas, en 2007, y no se ha actualizado desde entonces. Desde la aprobación de la ley de biocombustibles, que establece un mandato de mezcla del 7,8% para el etanol y del 5% para el biodiésel, no se han tomado iniciativas para aumentarlos”, señala.
Subraya que, además, el Perú no ha seguido el ejemplo de Europa, Estados Unidos o Canadá al introducir incentivos fiscales y otras medidas destinadas a reducir progresivamente las emisiones de gases de efecto invernadero de los combustibles disponibles actualmente en el mercado.
Más beneficios
La principal materia prima utilizada para el biodiésel es la palma aceitera o palma africana, cultivada principalmente en San Martín y Ucayali, lo que lleva empleo a dichas regiones.
Su uso también puede contribuir a reducir la dependencia del petróleo y promover el desarrollo socioeconómico de las zonas rurales donde se cultivan oleaginosas, generando nuevas oportunidades productivas. Asimismo, su transporte presenta menores riesgos ambientales, ya que, en caso de derrame, su impacto suele ser menor debido a su carácter biodegradable y menos tóxico que los combustibles fósiles.
