Puerto Antioquia, en Urabá, Colombia, ha captado la atención nacional e internacional. En ese contexto, Cultura Puerto, iniciativa que se incubó en una tesis universitaria, se ha convertido en motor de transformación social, identidad territorial y oportunidades para todos.

José nunca imaginó que decir “soy de Urabá” le cambiaría la vida. Esto ocurrió el primer día de clases en la universidad de Barranquilla. El profesor le dijo: Urabá es el presente y futuro de Colombia. Tú tienes que llegar a ser alcalde o un líder en asuntos portuarios. Ese mismo día otro profesor le dijo lo mismo. 

Esa coincidencia le abrió los ojos. Pero hubo algo más que coronó aquel día extraño de 2014. Un diario de Barranquilla informaba que en Turbo, Urabá, quedaba todo listo para construirse Puerto Antioquia, un moderno terminal marítimo que se convertiría en motor del desarrollo de este departamento colombiano que durante décadas padeció la violencia de la guerrilla y el paramilitarismo. 

Por eso, José Osorio le tiene un cariño especial a Cultura Puerto, su proyecto que empezó como una tesis universitaria y que en los primeros años parecía una locura, pero que hoy es celebrado también por sus amigos que fueron testigos de su esfuerzo.

Entonces, ¿Cultura Puerto fue parte de tu tesis de grado?

Sí, fue una tesis de grado que presenté en la Universidad de Barranquilla y surgió como resultado de una investigación que se realizó durante mi proceso de formación académica. Con el tiempo, ese proyecto se convirtió en lo que hoy es Corporación Cultura Puerto. 

Cuando llegaste a Barranquilla, ¿tenías en mente lo que querías para tu futuro?

No. Yo me fui de aquí de Urabá porque no estaba haciendo nada. Te lo juro. Yo era un joven que no tenía un proyecto de vida estructurado. Tenía por ahí 21 años. Yo no tenía la menor idea, hermano, de qué hacer con mi vida.

Ese encuentro con estos profesores en la universidad fue clave.

Claro. Cuando ellos me dijeron lo importante que era Urabá, desperté. Me puse a investigar la historia de Urabá, la historia bananera que existe desde hace 65 años aproximadamente. Urabá tiene una dinámica portuaria desde los tiempos de la colonización e incluso desde antes. Las rutas marítimas han estado ahí toda la vida. Recuerda que el ser humano siempre ha intercambiado mercancías y el mar era clave.

La inquietud ya estaba. ¿Qué vino luego?

En paralelo a mi investigación que recién iniciaba, me puse a trabajar en el terminal portuario, allá en Barranquilla. Recordemos que esta zona tiene mucha historia porque por Barranquilla ingresaron muchas mercancías a Colombia desde siempre. Mientras trabajaba me ponía a grabar videos. Se los mostraba a mis compañeros. Todo eso antes del boom de los influencer que vivimos hoy.

Pero eso seguro que también te permitía conocer el abanico de oportunidades que tiene una ciudad puerto.

Claro que sí. Pero, además, pensaba: “esto va a llegar a Urabá y mis vecinos, amigos de colegio no saben lo importante que es”. Y sentía que ellos debían estar enterados para que se vean favorecidos. Por eso, en los videos que enviaba a Urabá les ponía que era fundamental empezarnos a capacitar, a formar a nuestros jóvenes con educación pertinente porque la dinámica portuaria así lo requiere. ¡Aquí puede ocurrir una gran transformación social!

¿Fue ahí que empiezas a hablar de Cultura Puerto?

No. En ese momento aún no tenía nombre. Apenas era el trabajo de investigación. 

¿Cuándo empieza formalmente Cultura Puerto?

Cuando terminé el proyecto, también empecé a buscar a todos los actores del sector: sean los empresarios, la Cámara de Comercio, las instituciones vinculadas. A partir de ahí el primer nombre que empecé a utilizar fue Urabá Metrópolis Portuaria. Así lo entendía. Sin embargo, en mi discurso siempre hacía énfasis de que en Uraba debería haber una cultura puerto.

¿Habías oído hablar de la Cultura Metro de Medellín?

Fíjate que en el 2015 recién conocí Medellín. Y cuando subo al tren escucho una voz que dice por el parlante: “No cruzarse la línea amarilla es Cultura Metro, No arrojar basura es Cultura Metro”. Y muchas cosas que me hacían entender como ciudadano cómo me debería comportar para cuidar el bien público. Eso lo relacioné con mi discurso cuando yo decía: “Muy pronto en Urabá, Cultura Puerto”. 

El concepto estaba, ahora te tocaba adaptarlo.

Exactamente. Porque el Metro de Medellín es un bien público, pero el puerto es un bien privado. Eso sí, alrededor de la logística del puerto se desarrolla una dinámica de bienes y servicios importantes.

¿Quién te acompañaba en ese momento?

Estaba yo solo con mi tesis. Cuando ya terminé mi proceso académico, un profesor me dijo: tienes que buscar clientes y no trabajo. Por cosas de la vida, mi primer desafío fue trabajar para un congreso portuario más. Y uno de mis compañeros con experiencia en materia portuaria -era administrador de buques- me terminó de organizar el proyecto del congreso y él le puso como nombre: Cultura Puerto en Antioquia. Entonces, lo guardé y no lo saqué a flote, pues yo venía a Urabá para buscar inversionistas para tal congreso. 

¿Te resultó sencillo conseguir auspiciadores?

No, no fue fácil. Era muy novato. Desconocía la dinámica. Cuando vi que era difícil el congreso, le mostré el proyecto Cultura Puerto a un gerente de Puerto Antioquia -aún en construcción- y me dijo: Esto hay que hacerlo. Y me derivó a un gremio de bananeros. Ahí entendí que el congreso que se estaba planteando hacía parte del proyecto Cultura Puerto. ¡Fue así que empecé a promover el proyecto!

¿Recibiste apoyo de alguna entidad estatal?

La alcaldía de Apartadó tenía una oficina que se llama Dirección de Juventudes. Con ellos canalicé una propuesta como líder juvenil y eso me dio un respaldo institucional tremendo para llegar al SENA, a la Cámara de Comercio, al puerto en sí, aunque Puerto Antioquia también estaba en papeles igual que nosotros. Incluso, estaba en trámite sus licencias ambientales.

Todo recién empezaba...

Claro. Pero también tenía la información de que en Medellín se promovió la Cultura Metro ocho años antes de que funcione el tren. Por eso, sentía la imperiosa necesidad de que aquí debíamos empezar a trabajar ya mismo.

Con el respaldo del municipio, ¿qué fue lo primero que hiciste?

El 1 de junio de 2017 logramos armar una mesa de trabajo en la que participó la alcaldía, la gobernación de Antioquia, el SENA, entidades turísticas y portuarias. La convocatoria fue muy buena y por ahí varios se me acercaban y me decían: usted no sabe en lo que se acaba de meter, usted no alcanza a ver la dimensión de lo que hoy usted está sembrando. Y eso era cierto: yo no lo veía.

¿Por qué?

Porque yo veía que teníamos muchas cosas por discutir, pero no veía el alcance. Entonces, en ese foro alcancé a tener un relacionamiento institucional poderoso. Tanto así que la municipalidad de Turbo y el SENA me convocaron para que organice un segundo foro en octubre de 2017. Fíjate que asistieron alrededor de 900 personas. 

Poco a poco, Cultura Puerto se fue robusteciendo…

Exactamente. Por eso, en el año 2018 subimos a un nivel más institucional y la zona franca de Urabá y el gremio Fenalco nos buscaron para organizar otro foro que se tituló: Puertos, la ruta hacia el futuro. Todo esto permitió institucionalizar una agenda.

Luego de estos tres foros, ¿cuál fue el siguiente desafío?

Salir solos, únicamente como Corporación Cultura Puerto. Ese fue el desafío de 2019 que coincidió con un logro para el municipio de Turbo, que fue nombrado por el Congreso de la República como distrito especial portuario logístico industrial turístico y comercial, mediante la Ley 1883 de 2018. Por eso, nuestro siguiente foro se llamó ‘Ser distrito, ser diverso’. Esto lo realizamos en el auditorio de la Universidad de Antioquia, en Turbo, en mayo de 2019.

Pero seguro que en toda esta historia también hubo obstáculos.

Por supuesto. En 2020 la pandemia bloqueó todo el trabajo que veníamos haciendo. En noviembre de ese año, con el apoyo del municipio de Turbo, se hizo un foro virtual. Hubo una buena participación. En 2021 y 2022 no hicimos foros porque el país entró en reactivación económica postpandémica. Además, nosotros somos una organización sin fines de lucro y ya no teníamos fondos. El algún momento, un alcalde decidió no apoyarnos cuando ya teníamos todo organizado y solo esperábamos a los visitantes. En realidad, sí hemos tenido momentos duros. A veces el regionalismo también nos ha jugado en contra. Y eso es algo que yo no puedo entender si se supone que el desarrollo es para todo el Urabá, no para un municipio específico.

¿Eso te ha frustrado?

Muchísimo. En un momento estuve a punto de dejarlo todo.

A todo esto, ¿cómo respondió la sociedad que administra Puerto Antioquia?

Ellos nos sugirieron organizar un foro para el 2023. Porque además ellos seguían en construcción del terminal marítimo (el puerto fue inaugurado este 2026). 

¿Qué tal salió este nuevo foro?

Te diré que fue el mejor que hicimos. Es que logramos traer a Urabá al gerente del Metro de Medellín. Y, claro, eso significaba mucho. Cultura Puerto, como sabes, había tomado inspiración de la Cultura Metro. Por cierto, también llegó el presidente de la Cámara de Comercio Colombo Panameña. Esa fue una agenda nutrida y de las mejores que hemos tenido.

Y seguro Cultura Puerto empezó a sonar fuera de Colombia.

Es correcto. Es más, nos vinculamos a una red latinoamericana y del Caribe de ciudades puerto y tomé contacto con Dominic Abud, presidenta del Foro de Ciudades Portuarias de América Latina y el Caribe. Ella nos conectó con Manzanillo, México; con el Callao, en Perú, con Santander, España, con Argentina, con República Dominicana, entre otras ciudades y entidades de comercio exterior. En realidad, logramos integrarnos a una agenda de cómo se desarrollan las ciudades portuarias en otras latitudes y entendimos que veníamos por buen camino.

¿Cómo financias todo esto?

Con patrocinio o aportes que nos otorga la empresa privada. Pero también las alcaldías y la gobernación nos han apoyado. Esto es posible gracias al apoyo de todos los actores.

¿Cómo el ciudadano de a pie puede percibir que Cultura Puerto realmente funciona?

La gente me lo ha dicho en las calles. Pero mientras que no se active una cohesión institucional sólida, que no hayan ningún tipo de escollos, la gente no va a saber nada. Mientras todo se planifique desde un escritorio, la gente no va a saber nada o para qué sirve y cómo ellos van a estar ahí. 

Además, Urabá se ha desarrollado bajo un manto de poca credibilidad luego de una etapa muy dura que dejó la violencia paramilitar y la guerrilla.

Es cierto. A mí no me mataron ningún familiar, pero mi padre quedó en quiebra por las extorsiones. Yo he visto cómo los helicópteros tiraban misiles abajo y cómo desde abajo les respondían. Vivimos un grave conflicto y las víctimas fuimos todos. 

El Urabá de hoy ya tiene un puerto funcionando y pronto un túnel del Toyo que unirá a Medellín con esta zona del Caribe colombiano. Sin embargo, hay problemas sociales pendientes de resolver, especialmente con la juventud.

Así es. Me encantaría contar todo lo bonito de Urabá, pero también debemos ser sinceros y autocríticos. Uno de los problemas actuales es el pandillaje. Aquí se nos matan los muchachos a machetazos en peleas callejeras. Muchos de ellos son hijos del conflicto armado. Los padres de estos chicos salen a las 4 de la mañana a las haciendas bananeras y regresan a las 8 de la noche a su casa.

Por eso el trabajo tiene que ser integral…

Exactamente. Por eso, en las mesas de trabajo se reúne a representantes de cada municipio y se reconocen así mismos con las necesidades que tienen. Turbo es un municipio portuario, turístico; Apartadó es agroindustrial, administrativo; Chigorodó es ganadero…y así. 

En este contexto, ¿cuál consideras el mayor logro de Cultura Puerto?

Definitivamente, que en 2025 se haya logrado una Ordenanza dada por la Asamblea Departamental de Antioquia que establece a la educación y cultura portuaria como un mecanismo de gestión social y formativa para alentar el conocimiento. Uno de sus propósitos es la instalación de mesas técnicas de participación en las cuales se convocan a varios actores a un diálogo participativo para planificar el desarrollo de Urabá. En estas mesas hay voz pero también responsabilidades. Eso es un verdadero logr

José, ¿en qué barrio de Apartadó, Antioquia, naciste?
Nací en el barrio Manzanares. Ahí pasé mi primera infancia. Luego fui a vivir al barrio Chinita, no el de la masacre.

En tu opinión ¿qué es lo mejor de Colombia?

Su gente

¿Y qué es lo peor?

Su gente.

Así terminó la entrevista con José Osorio. Es muy optimista, pero también pisa tierra y reconoce que hay problemas muy arraigados que a veces son difíciles de solucionar con prontitud. Lo importante es que no se rinde. Tiene 33 años de edad. Y el vigor de la juventud es su mejor soporte para seguir cumpliendo sueños. El tiempo dirá si cumple con el pedido de su profesor: ser alcalde. Por lo pronto, ya está encaminado en su tarea de líder portuario para beneficio de su comunidad. 

Ficha de Puerto Antioquia. La inversión en Puerto Antioquia fue de 764 millones de dólares. Su muelle mide 1.340 metros de longitud y posee cinco posiciones de atraque. Cuenta con un calado operativo de 16,5 metros apto para buques tipo New Panamax y una plataforma terrestre de 38 hectáreas. Puede movilizar hasta 7 millones de toneladas al año. Es manejado por un consorcio privado de empresarios colombianos y extranjeros. Inició operaciones en febrero de 2026. 

Martin Gomez
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