La liberalización del mercado en los años 90’ afectó seriamente el sistema de salud, pero además normalizó la corrupción que se camufló como lobby para proteger ciertos intereses. Aquí las reflexiones del químico farmacéutico Jorge Pérez Macedo, quien es candidato a diputado con el número 21 por el partido Fe en el Perú.

Es necesario potenciar el primer nivel de atención de salud, evitando concentrar esta función en la capital, sino descentralizarlo. Fue lo que dijo en el debate el candidato Alvaro Paz de la Barra, del partido Fe en el Perú. 

Pero, ¿qué otros aspectos de la salud pública debemos mejorar para intentar acortar brechas? El candidato a diputado Jorge Pérez Macedo, quien va con el número 21 por el mismo partido, afirma con claridad que “la salud pública en el país atraviesa por una grave crisis estructural, crónica y desigual, en la que el acceso depende más del sistema al que perteneces que de tu necesidad real, donde lamentablemente la administración de estas entidades publicas se ha politizado, generando la deficiencia de los servicios a causa de la corrupción. 

¿Cuáles son las debilidades más preocupantes que detecta usted en el sector salud?

Existe una división entre el Ministerio de Salud, Essalud, sanidades de las fuerzas armadas y sector privado que, al final, genera una falta de atención a la población. Además, hay un desabastecimiento de medicamentos e insumos médicos a causa de la corrupción. La división que menciono genera, por ejemplo, duplicidad de funciones, ineficiencia en el gasto del sector y lo mas triste, la atención desigual, según el tipo de seguro. Eso debe cambiar.

¿A ello se suma el presupuesto para el sector?

Definitivamente. Otro problema es el bajo presupuesto del sector salud, debido principalmente a la alta corrupción y a la mala gestión de los recursos. También se acrecienta el problema por la baja ejecución del presupuesto en las regiones, generando como resultado, hospitales sin insumos y medicamentos, equipos obsoletos y servicios colapsados, la falta de personal de salud (médicos, enfermeras y farmacéuticos), contratos mal remunerados e inestables causando la deshumanización de la atención y ni que hablar de la mala infraestructura que existe en las regiones y en la capital. En el Perú, enfermarse no debería ser una sentencia de pobreza o muerte. La salud no puede seguir siendo un privilegio, debe ser un derecho real para todos.

Pero, en su opinión, ¿qué se debe hacer?

La solución a este mal es la unificación de los servicios de salud donde el control sería más eficiente, devolviendo el poder administrativo y de control a una sola autoridad y que sería autónoma, tal y como funciona el BCR, ya que SUSALUD, también fue secuestrada por la politiquería pilla y corrupta.

¿Qué leyes dadas en el régimen de Alberto Fujimori afectaron la salud pública?

En los años 90, la salud dejó de ser un derecho garantizado por el Estado y pasó a ser un servicio condicionado por el mercado. Hoy estamos pagando las consecuencias.

La liberalización del sector farmacéutico en el Perú durante esos años se basó en el Decreto Ley Nº 757 de 1991 Centro de Recursos Interculturales y el Decreto Supremo 016-90-SA Centro Universitario ICESP. Estas normas eliminaron el control de precios y facilitaron la apertura de boticas, permitiendo que personas sin título de químico farmacéutico administraran los establecimientos, lo que impulsó la creación de grandes cadenas y redujo las farmacias tradicionales, aumentando el riesgo de la salud de la población, acrecentando la automedicación, las intoxicaciones y e incremento de enfermedades prevalentes y crónicas como el cáncer, HTA, diabetes, entre otros.

La Ley General de Salud Nº 26842 promulgada en 1997,reconoce el derecho a la salud, pero con enfoque mixto (público-privado), regulando la prestación de servicios por actores privados, formalizando un sistema fragmentado donde el Estado no es el responsable de la salud, generando desigualdades en el acceso.

El Decreto Legislativo N.º 718, incentivó la inversión privada en los servicios de salud, facilitando la creación de clínicas y seguros privados, dando paso a la privatización progresiva del sistema, priorizando la rentabilidad sobre el acceso universal.

En este complejo escenario, ¿qué rol juega el químico farmacéutico?

El químico farmacéutico no es un actor secundario, es una pieza estratégica del sistema de salud. Sin su participación activa, el sistema pierde seguridad, eficiencia y capacidad de respuesta. Como profesionales de la salud, garantizamos el uso seguro y eficaz de los medicamentos.

El químico farmacéutico es clave en la atención primaria de la salud y la prevención. También promueve el uso racional de medicamentos, evita sobrecostos por prescripción inadecuada y gestiona, eficientemente, farmacias hospitalarias pudiendo ayudar en la reducción de los gastos millonarios por el mal uso de los medicamentos.

¿Es consciente que en el sector salud hay muchísimos intereses y en los que el lobby privado hace lo suyo?

Sí. Y es lamentable. Últimamente se aprobaron leyes donde se pretende que medicamentos para las enfermedades raras, ultra raras, huérfanas y cánceres, entren al mercado peruano sin control alguno, y todo porque responde a intereses económicos sin importar la salud de la población. Otro tema que preocupa es el “embalse quirúrgico” que sucede en los principales hospitales públicos, todo para derivar las operaciones a las clínicas que se ubican en los alrededores.

El factor ético es fundamental para salir de ese triste escenario de corrupción que rodea la política peruana. ¿Cuál sería su reflexión?

Lo que vivimos hoy en día, es producto de la normalización de los malos actos y la pérdida de valores éticos y morales, que crean una sociedad que incumple las reglas y esquiva las leyes, fruto de la corrupción sembrada en los años 90. Para ello, debemos hacer una transformación en la educación de nuestros niños y jóvenes con programas educativos centrados en valores, civismo, patriotismo y dándoles herramientas educativas de formación técnica para que al culminar sus estudios secundarios, salgan con una visión de su futuro.

Finalmente, ¿por qué postular por Fe en el Perú? ¿Qué lo animó a sumarse a la propuesta de Álvaro Paz de la Barra?

Fe en el Perú es el partido que cree en su gente, en los profesionales, en los trabajadores que todos los días sacan adelante este país olvidado por la política tradicional. Representamos el cambio real, salud digna, lucha frontal contra la corrupción y oportunidades para todos, no solo para unos pocos. Este partido político no es de derecha ni de izquierda, es un movimiento que cree que la solución a la desgracia del país está centrada en el sentido común y el pragmatismo. Por eso, acepté la invitación para sumarme al equipo de Fe en el Perú, aportando juventud, ganas de servir con amor enfocado en el bienestar común de la gente.

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